lunes, 28 de abril de 2008
amapola (2003)
Hoy he despertado a la luz de una amapola.
He caminado su raíz.
He vivido sus colores,
pero no he osado
contaminarla con mis manos.
Cada día que ando por aquel camino
veo esa amapola.
La hablo,
la admiro.
Pero no la toco.
Cuando no la veo
enloquezco.
No poder sentir su fuerza junto a mí
me asesina.
Cuando la veo
la miro,
pero no la toco.
Pasaron semanas hasta
que me di cuenta de que
la florecita ya no era roja.
Estaba ausentándose de color.
Estaba envejeciendo y con ella yo.
Hasta que un día
cayó.
Y en ese preciso instante
fue cuando comprendí
que la había observado,
la había admirado,
incluso la había hablado..
..pero no la había regado.
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2 comentarios:
Increible anto ;) . Muchas veces las cosas mueren cuando dejamos de tomar parte activa de ellas, o, directamente, jamás la hemos tomado.
Tal es el caso de tu amapola, ante la cual tu personaje se rinde pero a la que jamás dedica tiempo a darle a entender lo mucho que la quiere... uno de tantos errores comundes que tú, yo, y todos los seres con carne y sesos cometemos :) .
Un besín!
eso es lo que pasa cuando no nos damos cuenta de lo que tenemos, jeje
muá, bello
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